El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR; en sus siglas en inglés) anuncia la publicación de un informe titulado Transnistria: a bottom-up solution que escriben Nicu Popescu, investigador principal de ECFR, y Leonid Litra, subdirector del Institute for Development and Social Initiatives “Viitorul” (Moldavia) e investigador visitante en el Institute of World Policy (Ucrania).
Desde que el territorio de Transnistria se declaró independiente del estado post-soviético de Moldavia hace más de dos décadas, la UE recién ahora tiene una oportunidad verdadera para resolver el conflicto y reunificar Moldavia. Existen nuevas condiciones políticas que confirman esta situación: Ángela Merkel visitó Moldavia el pasado mes de agosto, Rusia ha designado al “peso pesado” Dmitry Rogozin como su delegado político en Transnistria y tanto Moldavia como Transnistria han elegido recientemente nuevos líderes.
Pero mientras Transnistria tiene la reputación de ser uno de los conflictos con más posibilidades de solución desde la era post-soviética, la celebración de un acuerdo rápido y mal consensuado podría tener efectos perjudiciales a largo plazo. Los autores argumentan que tanto Moldavia como Transnistria necesitan de la UE un paquete de políticas que refuerce la necesidad de realizar reformas y mejoras para la vida de sus ciudadanos, a través del incremento de su presencia en la región y promocionando la reinserción social de facto, por ejemplo con la creación de redes de confianza y de proyectos económicos conjuntos.







